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La asociación comunitaria y la inclusión en el corazón del nuevo enfoque de la neurociencia
October 3, 2022

Foto cortesía de iStock

La expansión de la neurociencia para convertirla en una ciencia más diversa e inclusiva es un camino importante y necesario para el campo, ya que las intervenciones de salud mental que pueden funcionar para ciertas personas tal vez no puedan reflejarse en los grupos subrepresentados. 

Un artículo reciente publicado en la plataforma Frontiers in Psychology exploró un nuevo paradigma de investigación que propone adaptar la investigación de las prácticas de bienestar, como la meditación, con el fin de convertirla en una ciencia más inclusiva para los grupos subrepresentados.

Helen Weng

“La práctica de la meditación es una herramienta prometedora para la construcción de sociedades más compasivas y equitativas, ya que nuestra investigación ha demostrado que la meditación compasiva potencia la conducta prosocial y la actividad neuronal en respuesta al sufrimiento,” manifiesta la autora principal del estudio, Helen Weng, Profesora asistente de psiquiatría y ciencias del comportamiento en el Osher Center for Integrative Medicine (Centro Osher de Medicina Integrativa) de la Universidad de California, San Francisco, y colaboradora y exestudiante de posgrado en el Center for Healthy Minds (Centro para mentes saludables). “Sin embargo, necesitamos ser realmente inclusivos en nuestra forma de hacer investigación para garantizar que nuestros hallazgos se apliquen a más personas, y también debemos ser lo suficientemente humildes para aprender de qué manera los grupos diversos ya están utilizando las prácticas contemplativas para apoyar el bienestar y la justicia social. Al construir una asociación comunitaria con grupos diversos y compartir los créditos y recursos, podemos convertir la acción social en una forma consagrada de nuestro proceso de investigación.”

Los estudios más diversos e inclusivos pueden ayudar a los investigadores a evaluar de mejor manera la efectividad de las prácticas contemplativas en personas que pertenecen a grupos minoritarios y que tienen un mayor riesgo de experimentar un trauma. Además, aprender las formas en que los grupos subrepresentados han adaptado las prácticas contemplativas para abordar sus experiencias específicas, como el East Bay Meditation Center en Oakland, California, permitiría fundamentar mejor la investigación y la enseñanza.

"Debemos ser realmente inclusivos en nuestra forma de hacer investigación para garantizar que nuestros hallazgos se apliquen a más personas y también debemos ser lo suficientemente humildes para aprender de qué manera los grupos diversos ya están utilizando las prácticas contemplativas para apoyar el bienestar y la justicia social."

-Helen Weng

“Necesitamos reconocer que no todos los cuerpos humanos son iguales y las personas tampoco son iguales a nivel psicológico,” declara Mushim Ikeda, Directora comunitaria del East Bay Meditation Center, Profesora de meditación, activista por la justicia social, escritora y coautora del nuevo artículo. “Este trabajo significa un progreso en la construcción de una neurociencia más interseccional e inclusiva, donde las dimensiones de la diversidad están integradas, en lugar de ser excluidas, para obtener resultados de investigación más precisos.”

Como instructora de meditación, Ikeda promueve un enfoque basado en el trauma para la práctica de la meditación, teniendo en cuenta todos los elementos, desde el espacio físico hasta la elección del lenguaje, como factores contribuyentes (o perjudiciales) de la sanación emocional y el bienestar de las personas.

“Para las personas que viven con un trauma les puede resultar difícil o imposible aprender si sienten que se les está ordenando hacer algo sin tener la opción de elegir o actuar,” manifiesta Ikeda. “Un lenguaje como: ahora haz esto, ahora haz esto otro,” podría no ser apropiado para todas las personas. Los maestros deben ser conscientes de esta posibilidad y probabilidad pues vivimos en una sociedad muy traumatizada.”

Ikeda dice que el lenguaje inclusivo es más atractivo y podría incluir frases como: si esto es alcanzable para usted, si esto es posible para usted, o si lo desea. Puede obtener más información sobre esto en una reciente sesión de preguntas y respuestas con Ikeda.

"Este trabajo significa un progreso en la construcción de una neurociencia más interseccional e inclusiva, donde las dimensiones de la diversidad están integradas, en lugar de ser excluidas, para obtener resultados de investigación más precisos."

-Mushim Ikeda

Además, Weng y sus colegas se centraron en determinar cómo lograr que el análisis de datos en la neurociencia también sea más inclusivo. Denominado el paradigma de la “Neurociencia interseccional,” el enfoque presentado en el estudio tiene dos objetivos: en primer lugar, fomentar la participación comunitaria mediante un grupo diverso de participantes con prácticas de reclutamiento más inclusivas. Y, en segundo lugar, adaptar los métodos de investigación en neurociencia para que sean más inclusivos con los grupos subrepresentados a través del uso de algoritmos que ayuden a los científicos a realizar análisis de datos de imágenes cerebrales para disminuir el uso de valores promedios grupales de actividad neuronal que podrían no ser aplicables a todas las personas.

A través de la asociación comunitaria, los investigadores desarrollaron evaluaciones y materiales de estudio centrados en la persona y colaboraron con líderes y miembros del East Bay Meditation Center para reclutar a 15 practicantes de meditación provenientes de comunidades diversas (80 % representó a grupos minoritarios raciales y étnicos y 53 % representó a grupos minoritarios de identidad de género y orientación sexual) para un estudio de neurociencia. El equipo organizó un grupo focal y reuniones comunitarias con personas de diversos orígenes raciales y étnicos, personas LGBTQIA+ y personas con discapacidades y afecciones crónicas de salud para obtener una perspectiva amplia sobre el estudio y los materiales de reclutamiento. 

El segundo método para incrementar la inclusión fue considerar formas de incorporar la diversidad neuronal para permitir que una mayor cantidad de personas de grupos subrepresentados participaran en el estudio. La evaluación con imagen por resonancia magnética funcional (fMRI, por sus siglas en inglés) a menudo excluye a las personas con una estructura y función cerebral “atípica,” lo que incluye a personas zurdas y a aquellas que padecen trastornos mentales y neurológicos. 

Para lograr una mayor inclusividad, el equipo de investigación (que también incluye a Larissa Duncan, miembro de la facultad del Center for Healthy Minds (Centro para mentes saludables) utilizó los métodos de la neurociencia que tienen un mayor enfoque en el individuo para poder incorporar la diversidad neuronal, lo cual permitió que menos personas fueran excluidas de participar en el estudio. Los investigadores pudieron identificar los estados mentales de los participantes durante la meditación centrada en la respiración, esta metodología permite recopilar una mayor cantidad de datos de cada persona y con ello hace posible determinar su funcionamiento cerebral específico, el cual representa la atención a las experiencias internas como la respiración. Los datos se utilizaron para determinar la atención de los participantes durante la meditación, como la cantidad de tiempo que prestaron atención a su respiración o la frecuencia de divagación de sus mentes. 

“Espero que este trabajo demuestre que el proceso de investigación se puede transformar en una forma de acción social, y que para lograr más hallazgos e impactar a más personas, las instituciones académicas necesitan construir estructuras que apoyen a  científicos diversos e incluyan a participantes diversos.”

-Helen Weng

En general, el estudio pudo demostrar la viabilidad de utilizar un paradigma de neurociencia interseccional que permite incluir a un grupo más diverso de participantes y utiliza un enfoque más individualizado para medir la neuroplasticidad.

“Como neurocientífica, utilizo el poder del privilegio y de mis métodos de investigación para visibilizar áreas de inequidad social, de modo que podamos usar nuestra práctica contemplativa para abordar estas heridas y aliviar el sufrimiento,” manifiesta Weng. “Estoy muy agradecida por la oportunidad de trabajar con el East Bay Meditation Center. Espero que este trabajo visibilice la forma en que ellos utilizan la práctica contemplativa para crear una comunidad más inclusiva y multicultural y para aliviar el sufrimiento ocasionado por la opresión y la discriminación. Espero que este trabajo demuestre que el proceso de investigación se puede transformar en una forma de acción social, y que para lograr más hallazgos e impactar a más personas, las instituciones académicas necesitan construir estructuras que apoyen a científicos diversos e incluyan a participantes diversos.”

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